top of page

IBAMOS A SER TRES...

El momento de la primer eco. Otra vez los nervios que invaden.


A cada nuevo paso, aparecen los miedos: ¿Habrá crecido? ¿Estará bien?


Entramos, se apagó la luz, y en la pantalla apareció ese fondo negro que una ya conoce. 


La doctora nos relataba lo que se veía: “Por acá vemos tres saquitos…”


-¿¡LO QUÉ!?-


Mi menté empezó a maquinar: -¿¡Tres!? ¿¡Qué vamos a hacer!?


De no tener hijos a tener tres, era un montón.


Pero ahí estaban: tres bolitas del tamaño de un alpiste, con sus corazoncitos.


Los días siguientes fueron un entrevero de emociones.


Feliz por la gran noticia, aterrada porque sentía que no iba a poder.


¿Existen cochecitos para trillizos?, ¿Dónde entran 3 cunas?


La casa era minúscula... para tanta gente!


“Una tiene solo dos tetas, somos solo dos ma-padres”.


Más allá del miedo mi cuerpo me recordaba que ya no estaba sola.


Habían tres semillitas usando mi energía.


Esos días me arrastré por la vida.


A las dos semanas, que parecieron eternas, tocó otra eco.


Felices por la noticia de que íbamos a tener tres bebés, aterrados por la noticia de que íbamos a tener tres bebés.


En ese tiempo, pasé a clínica de embarazo de alto riesgo.


Entramos en pánico. Los cuidados, el parto, los riesgos. Pensar que podían nacer muy pequeños, muy prematuros.


Aunque estaba negada y seguía sintiendo que “no voy a poder”, que me daba miedo todo lo que se nos venía. 


Yo ya tenía tres nombres pensados. 


Dos varones y una nena. Porque yo sentía que era así.


Arranca la eco:


Saco uno, medidas, hay actividad cardíaca.


Saco dos, medidas, hay actividad cardíaca.


Saco tres, medidas, no hay actividad cardíaca.


Podía pasar, nos dijo la doctora. “Ahora a controlar los otros dos”.


Qué compleja es la mente humana.


Por un lado, sentí alivio de que iban a ser solo dos. Aunque ese alivio me hiciera creer que era la peor por sentirme así.


Por otro lado, una angustia enorme. 

Porque un porotito no pudo seguir creciendo.

Porque no iba a poder conocerlo.


Había que seguir y cuidarse para que los otros dos nos dejaran darles todo el amor que teníamos para ellos.



historias reales

ma-paternidades múltiples


Entradas recientes

Ver todo
De una ecografía sorpresa… a la vida con mellis.

Múltiples Voces De una ecografía con una sorpresa, a la vida con dos personitas muy distintas. Una historia real de una mamá que llegó al parto con miedo, ansiedad… y salió con fuerza, amor y tres a

 
 
 

Comentarios


bottom of page